Por qué para el consumidor el coronavirus es como Chernóbil
Por: César León En: marzo 16, 2020

Ante situaciones como la provocada por el coronavirus el consumidor se deja llevar de manera casi inevitable por el pánico. Y poseído por el pánico, su forma de consumir también cambia.

Supermercados arrasados y huérfanos de mercancías, consumidores embargados por la zozobra (la emanada del pánico) y una sensación muy cercana al apocalipsis. Todo esto (y mucho más) está provocando el coronavirus.

Es evidente que el coronavirus está impactando ya en el consumo (solo hay que ver imágenes, casi dantescas, de supermercados ubicados en ciudades como Madrid y Vitoria).

Ante situaciones como la provocada por el coronavirus el consumidor se deja llevar de manera casi inevitable por el pánico (por mucho que ese pánico no esté fundamentado ni mucho menos) Así lo asegura Hans-Georg Häusel, psicólogo de consumo y profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich, en una entrevista concedida a TextilWirtschaft.

«Cuando es presa de la incertidumbre, el consumidor se convierte en presa de un miedo difuso pero demoledor, el que le infunde aquello que no puede controlar y eso tiene consecuencias de manera inevitable en el consumo», asegura Häusel.

Ese pánico tiene todas las papeletas para ser particularmente palpable (como ya se está demostrando) en el ramo de la alimentación, sostiene Häusel.

Aun así, el consumidor perderá también interés en sectores como la moda. «La compra de artículos de moda está muy vinculada al estado de ánimo del comprador, que espoleado la próxima celebración de una fiestas busca, por ejemplo, algo bonito con los que vestirse. Es evidente que ese estado de ánimo decae en el escenario en el que estamos actualmente como consecuencia del coronavirus. Habrá una inevitable espiral hacia abajo en las ventas», advierte.

El coronavirus hace decaer el ánimo del consumidor y también sus ganas de comprar

Para contrarrestar la casi irremediable merma en las ventas los retailers (al menos aquellos de naturaleza offline) no deben dejarse llevar por el pánico y están obligados a transmitir tranquilidad y confianza al consumidor (brindando, por ejemplo, a su clientela la posibilidad de lavarse las manos con gel desinfectante en sus baños públicos).

Es evidente, por otra parte, que del coronavirus se beneficiará casi inevitablemente el retail en su vertiente online. «El consumidor no quiere lógicamente salir tanto de casa y tampoco utilizar el transporte público con tanta frecuencia, pero aun así desea seguir consumiendo. En este sentido, el e-commerce está abocado a convertirse en su aliado», señala Häusel.

A juicio de Häusel, la situación que si vive actualmente como consecuencia del coronavirus puede ser comparada hasta cierto punto con lo que sucedió hace más de 30 años en Chernóbil. «También por aquel entonces se cernía una amenaza más que evidente sobre millones de vidas humanas», subraya.

Más de tres décadas después de aquel terrible accidente (a bote pronto mucho más grave que el coronavirus) «la gente ha comenzado a encerrarse voluntariamente en casa y las ciudades se están vaciando. Además, en esta ocasión la reacción de la gente podría ser además mucho más virulenta porque el coronavirus se ha hecho omnipresente en la vida de las personas a través de las redes sociales».

¿Durante cuánto tiempo seguirá instalado el pánico en el ánimo del consumidor? Häusel profetiza que deberán pasar aún entre seis y ocho semanas para que el miedo comience a ceder. «A partir de ese momento el consumo se irá recuperando poco a poco. El ser humano no se da fácilmente por vencido. Y tras el miedo resurgen sus ganas de vivir», destaca.

FUENTE: marketingdirecto